Los aportes de la radio dominicana a la sociedad

martes, 25 de julio de 2017

Locutores de Bonao también han hecho sus aportes a la cultura
En 1916 se utilizó la radiotelegrafía (sistema de transmisión de señales por medio de ondas hertzianas) por primera vez en el país con fines de estrategia, tanto para transmitir eventos deportivos de Estados Unidos, como para comunicar al público oyente; esto se realizaba en la emisora HIH, considerada como la primera en República Dominicana, (HI por el prefijo internacional Hispaniola y la H por Hatton, el ingeniero que construyó un trasmisor de 10 vatios, de amplitud modulada (AM).

Con el tiempo la radiodifusión fue haciéndose más importante para los dominicanos, al punto de depender excesivamente, para enviar mensajes de sepelio, nupcias, avisos de visitas al país e informaciones significativas.

De ahí nacieron grandes radiodifusores que quedan marcados en la historia de la radio en el país. Entre ellos están Teo Veras, (El hombre radio); Federico Núñez Mañán, (La voz de Zol); Salvador Morales, (Voz comercial); María Cristina Camilo, (Locutora de La Voz Dominicana para 1961); Haime Thomás Frías, (Productor de programas de radio; Ramón Rivera (Locutor en CERTV), y Fernándo Casado en HIZ.


En una entrevista al locutor Teo Veras, está convencido de que lo que lo llevó a insertarse en la radio fue la vocación, aunque “siempre quise ser médico y estudié por cinco años la carrera de medicina”, pero las recurrentes visitas a estudios de televisión y radio le despertaron otro interés y a través de los años se convirtió en pasión.
Narra que cada vez era más frecuente la escucha de estaciones internacionales de ondas cortas cuyas emisiones llegaban desde lugares muy lejano y lo transportaban a un mundo mágico en el que todavía sigue envuelto.
Y aunque ha cambiado mucho -dice- a pesar del constante desarrollo de las redes sociales, por su portabilidad e inmediatez la radio todavía sigue siendo el medio por excelencia en República Dominicana. “La proliferación de centenares de emisoras en el éter nacional (sin contar las virtuales), con múltiples formatos programáticos, lo confirma”, asegura Veras.

“Aparte del aspecto tecnológico, que siempre ha sido inmejorable, la radio en la época que empecé en ella se caracterizaba por un marcado respeto por el medio y el correcto proceder”.

“A las nuevas generaciones no se les puede pedir que devuelvan el reloj, pero sí que piensen lo que significa para un oyente un buen o mal ejemplo. En la actualidad, lo ideal sería propiciar una nueva radio que rescate los valores perdidos”, continuó diciendo.

Recuerda que en mayo de 1969 los elementos que hoy son día a día de cualquiera que labore en las comunicaciones, no se utilizaban. “No Cd’s, no celulares, no internet”.

Cuenta que el primer día que se quedó solo en una cabina, entró en pánico, al pensar que todos los oídos de la ciudad estaban atentos a él. “Una experiencia muy emocionante”, manifiesta.

En su memoria tiene, con nostalgia, lo difícil que costaba las operaciones de entonces. “Hacer cualquier grabación promocional o comercial nos costaba mucho trabajo, por lo ’artesanal’ que resultaba el manejo y los cortes de edición en las cintas magnetofónicas. Ahora las grabaciones las hago con un micrófono y una laptop desde mi escritorio de la casa. Ahí las musicalizo, las ecualizo y las mezclo, para producir el producto final que va al aire”, resalta.

Mensaje a jóvenes. Veras envía un mensaje a los jóvenes que están incursionando en esta labor y a los que desean empezar en algún momento: “Lo más importante es perseguir los sueños y tener vocación. Tener presente que, aunque decidas tomar este oficio como trampolín para dedicarte a otras carreras, debes respetar la audiencia y el medio”.

Expresa, además, que la conducta frente a los micrófonos inevitablemente marchará con los tiempos. “En nuestra época, fuimos revolucionarios y vanguardistas. Esta nueva generación también lo es. Estoy de acuerdo que puedes dar riendas sueltas a tu creatividad, mientras respetes al oyente”.

Veras cree que la radio del futuro, por su naturaleza, siempre se acoplará a los nuevos inventos y tendencias, siempre y cuando tenga el respeto como prioridad, así podrán los locutores ser recordados en bien y trascender a través del tiempo.

La radio lo impulsó. Otro de los locutores que la radio le ha dado entrada al mundo de la comunicación ha sido Néstor Estévez, quién asegura que a la edad de 17 años estudiaba agronomía y un cura que dirigía la Unión Dominicana de Emisoras Católicas (UDECA), en Dajabón daba clases de locución; en cierta manera, comenta, el maestro detectó cierto potencial y lo invitó a tomar prácticas, que aunque no lo terminó en ese momento, fue el impulso para generar un gran interés en la radio e iniciar más adelante.

Logró en la época de los 80 trabajar para un programa llamado “Variedades populares”. Estévez lo compara con la estación Radio Guarachita de HIAW, de 1964. “Era un programa para los capitalinos, donde se avisaba lo que se quería que la gente supiera: si había una jugada de gallos, una fiesta o un velatorio se anunciaba ahí”, cuenta.

Estévez sostiene que “la magia de la radio, es la imaginación, sin embargo, cuando le agregas vídeo como Facebook Live, por ejemplo, le quitas ese toque”.