La nueva JCE

sábado, 19 de noviembre de 2016

El Senado de la República, en cumplimiento de sus atribuciones constitucionales, ha escogido a los miembros de la Junta Central Electoral (JCE), cuya presidencia recayó en el doctor Julio César Castaños Guzmán, quien había ostentado esa posición durante el periodo 2006-2010.
Los demás miembros seleccionados son los doctores Roberto Saladín, Carmen Imbert Brugal, Altagracia Graciano de los Santos y el licenciado Henry Mejía Oviedo, sobre los cuales la sociedad confía en que cumplirán cabalmente con sus deberes y obligaciones.
Complace saber que decenas de probos ciudadanos y buenos profesionales ofertaron sus servicios al Senado para formar parte de la institución que tiene a su cargo la organización de las elecciones presidenciales, congresuales y municipales, así como la custodia y administración del Registro Civil.
Es obvio que la selección hecha por la Cámara alta no tendría una aceptación unánime, pero es de justicia señalar que las personas escogidas cumplen con los requisitos académicos, éticos y morales para desempeñar tan delicadas funciones, como lo demuestran sus respectivas hojas de vida.
El magistrado Castaños Guzmán, quien al momento de su designación como presidente de la JCE era juez vicepresidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), dirigió el proceso electoral en el cuatrienio 2006-2010, que transcurrió sin mayores dificultades.
Los miembros escogidos de la Junta tienen en común una larga trayectoria de servicio sobresaliente en instituciones públicas, jurídicas, diplomáticas, políticas, académicas y de la sociedad civil, por lo que gozan de la estima y confianza ciudadana.
Las declaraciones atribuidas al embajador de Estados Unidos, James Brewster, de que su gobierno no tiene ninguna opinión sobre sobre la elección de los nuevos miembros de la JCE, resultan innecesarias porque ese país no tiene porqué inmiscuirse en esa escogencia ni en ninguna otra, como tampoco ejercer ningún tipo de presión o influencia hacia esa institución del Estado dominicano.
Partidos políticos y sociedad están compelidos a recibir de buen agrado a la nueva directiva de la JCE, a la que deben prestarle la mayor colaboración para que pueda realizar y garantizar elecciones libres, limpias, concurridas y transparentes.