OPINIÓN; Un discurso burlón y descabellado

miércoles, 14 de noviembre de 2012


Por MARINO BAEZ

Un espíritu burlón, decepcionante, indigno, descabellado y optimizado, avizoró la compostura del discurso pronunciado por Leonel Fernández Reyna, donde explicó sobre la importancia de una reforma fiscal y el uso dado al botín de 187 mil millones de pesos que han provocado una crisis descomunal en la gestión financiera dominicana.
Es una burla para los dominicanos que voz en cuello protestan en contra de esta farsa económica, que el ex presidente, además de negar el profundo hoyo financiero que ha provocado, también los llame “peregrinos y sínicos”, cuando está conteste de que durante sus tres gestiones de gobierno fue imperante el enriquecimiento ilícito de la mayoría de los funcionarios que le acompañaron.
Decepcionante es la palabra dominante, luego de haber escuchado en minoría el discurso, ya que el responsable directo de la crisis descomunal que afecta al país y que habiendo prometido en la campana de 1996-2000, la redención moral de la política, Leonel Fernández prefirió seguir la línea más fácil y más provechosa, el camino tortuoso de la ilegalidad, marcado por los antecesores, maestros y guías de la corrupción pasada.
Desde el punto de vista crítico, los pasados escándalos con las licitaciones propiciadas por el Ministerio de Obras Publica y la Oficina Constructora y Supervisora de Obras del Estado, son la odisea más que justificadas y demostrada, de que en la administración pasada las soluciones a los problemas sociales y las trampas justificadas en el discurso de Leonel Fernández, no difieren de un angosto y nublado pasado cargado de grandes males en la administración de los recursos del estado.
Con criticidad, el ex presidente justifica la reforma fiscal señalando “que la idea de esta no surgió al azar, de manera imprevista o sorpresiva, sino que fue parte de las consultas, del diálogo y del esfuerzo de concertación que durante dos años se realizó con distintos sectores de la vida nacional, en relación con la Estrategia Nacional de Desarrollo”, sin embargo, los sectores más afectados y que están obligados a pagar el botín de 187 mil millones de pesos, nunca fueron consultados.
La decisión tomada por el Procurador General de República, Francisco Domínguez, en desestimar la demanda interpuesta por Guillermo Moreno, contra Leonel Fernández, es una muestra de la complicidad con la corrupción, visto que en sus tres gestiones de gobierno, solo en licitaciones y concursos, compras directas, contratos y concesiones, los ex ministros exhibieron el mismo comportamiento y desparpajo de su inspirador, maestro y predecesor presidente.
“Bomberos no se pisan las mangueras”, desde los primeros pasos dados por este gobierno en la administración pública, se demostró que el cambio repetitivo de su propaganda sería idéntico al de su antecesor y guía Leonel Fernández y los gobiernos anteriores, afinado con sustitución de personas, pero no de procedimientos, cambio de discurso, pero no de conducta y cambio de caras, pero no de moral, lo que constituye un desprestigio consuetudinario.
Está a la vista de todos, de que ávidos y corruptos deben estar juntos y esta fue la razón por la cual ex ministros y ex funcionarios abarrotaron la sala del entorno donde se pronunció el discurso, o sea, estaban entre cómplices, bandidos, liberales y aliados, todos instruidos en el manual del enriquecimiento fácil a costa de los impuestos que nunca han pagado.
Nos preguntamos ¿qué pasó con la gente nueva, con mentalidad moderna, con intenciones patrióticas, de conducta intachable y sin pasado vergonzante, con la cual el Partido de la Liberación Dominicana iniciaría una nueva etapa de mejoría y concertación democrática? Definitivamente, la ambición mato al ratón.

El autor es periodista