El analista Julio Martínez Pozo denunció en El Gobierno de la Mañana que el recluso Florián Feliz está muerto porque en la cárcel de Najayo funciona un sistema de privilegios y a él no le permitieron, como a otros, que las mujeres que contrató amanecieran en su cerda, y se puso rabioso hasta provocar su muerte.“A Florián lo mataron los privilegios”, sentenció Martínez Pozo para pasar a explicar que el capo del narcotráfico no entendía que su situación es diferente a la de los banqueros y otros presos a quienes se les da un tratamiento privilegiado.“Los banqueros no son un peligro público, ni tienen una tendencia a escapar de la prisión, mientras que Florián desde la prisión llegó hasta a ordenar asesinatos, de lo que fue condenado, y dirigía una organización criminal activa”, abundó Martínez. La denuncia de la actitud condescendiente de las autoridades con los reclusos se corresponde con las informaciones salidas luego de la muerte del capo en las que se establece que Florián tuvo dos mujeres en su celda y que el capitán Lino Oscar Jiménez acudió para ordenarle que se retiraran, originándose una trifulca en la que Florián hirió con un cuchillo, en la cara y las manos, al capitán.Martínez Pozo se refirió a los privilegios que reciben los banqueros y otros reclusos con poder económico y social, y culminó su comentario señalando que a ningún preso debió permitírsele esas condiciones.
El analista Julio Martínez Pozo denunció en El Gobierno de la Mañana que el recluso Florián Feliz está muerto porque en la cárcel de Najayo funciona un sistema de privilegios y a él no le permitieron, como a otros, que las mujeres que contrató amanecieran en su cerda, y se puso rabioso hasta provocar su muerte.“A Florián lo mataron los privilegios”, sentenció Martínez Pozo para pasar a explicar que el capo del narcotráfico no entendía que su situación es diferente a la de los banqueros y otros presos a quienes se les da un tratamiento privilegiado.“Los banqueros no son un peligro público, ni tienen una tendencia a escapar de la prisión, mientras que Florián desde la prisión llegó hasta a ordenar asesinatos, de lo que fue condenado, y dirigía una organización criminal activa”, abundó Martínez. La denuncia de la actitud condescendiente de las autoridades con los reclusos se corresponde con las informaciones salidas luego de la muerte del capo en las que se establece que Florián tuvo dos mujeres en su celda y que el capitán Lino Oscar Jiménez acudió para ordenarle que se retiraran, originándose una trifulca en la que Florián hirió con un cuchillo, en la cara y las manos, al capitán.Martínez Pozo se refirió a los privilegios que reciben los banqueros y otros reclusos con poder económico y social, y culminó su comentario señalando que a ningún preso debió permitírsele esas condiciones.
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