Carmen Santos lleva más de la mitad de su vida viendo pasar frente a su casa los camiones de la Falconbridge Dominicana (Falcondo) en un ir y venir del que depende no solo su existencia sino la de su familia, sus vecinos y la de casi todos los habitantes de Bonaito, comunidad enclavada justo al comenzar el trayecto que conduce a la mina.
“No quiero que los americanos se vayan porque entonces mis hijos no tendrían adonde trabajar”, exclama la mujer mientras se va tomando un vaso de una bebida que le deja un color rosa en los labios. Rodeada de un menudo grupo de su descendencia parece hablar con el vacío de una de sus manos, dirige la mirada hacia loma La Peguera, lugar de la mina, de la que dice se adueñaron “los americanos” desde la guerra de abril de 1965.
“No quiero que los americanos se vayan porque entonces mis hijos no tendrían adonde trabajar”, exclama la mujer mientras se va tomando un vaso de una bebida que le deja un color rosa en los labios.
De los cinco hijos procreados por Carmen dos trabajan en Falcondo, uno como maquinista y otro sembrando árboles. Con lo que ambos ganan la mantienen como a los demás del hogar donde todo hay que comprarlo debido a que la tierra se ha vuelto improductiva.
“Antes aquí se podía vivir pero ahora usted siembra una mata de yuca y lo que saca son flequitos”, relata entre sorbos y negando su rostro al lente de la cámara. Se ríe asustada, cree imposible que “los americanos” se vayan, musita que no sabría cómo “bandearse” la existencia.

Se pondrá feo
Mario Holguín, quien se gana la vida con un pequeño puesto de venta de desayuno ubicado en una de las esquinas del mercado público de la ciudad, no quiere ni pensar el futuro inmediato que le espera. “Oí esta mañana en la noticia que ya comenzaron a tirar trabajadores para la calle, esto se pondrá feo porque la vida de aquí depende de la Falconbridge, es la única fuente de empleo que tenemos”. Aunque rehúsa imaginar cómo afectará su negocio el cierre de la empresa su mayor temor es que aumenten los atracos y los robos. “Ya ni siquiera tenemos la zona franca, no hay empleo en ningún sitio”.
“En los más de 40 años que tiene Falcondo en esta provincia y aunque somos sindicalistas consideramos que es una compañía que ha hecho grandes aportes a nuestro pueblo y al país", dice Idelfonso Ciprián.
“Como nosotros representamos a los trabajadores hemos decidido emprender una lucha pacífica en defensa de los puestos de trabajo, haremos todo lo que sea necesario para eso y aunque hemos recibido todo tipo de amenazas y agresiones, no desistiremos de nuestro propósito”, manifiesta el máximo dirigente de SUTRAFADO no sin antes resaltar los “grandes aportes” que la transnacional ha hecho a la provincia.
Otro directivo del sindicato, Idelfonso Ciprián, se expresa en similares términos pero va más lejos al calificar la minera de “empresa ejemplar”. “En los más de 40 años que tiene Falcondo en esta provincia y aunque somos sindicalistas consideramos que es una compañía que ha hecho grandes aportes a nuestro pueblo y al país, por eso nos embarga una gran preocupación sobre la situación que vamos a empezar a vivir ya que solo en nómina se van a perder más de 50 millones de pesos mensuales”.

Recuerdan cuando en 2008 la empresa cerró sus puertas y la economía de Bonao se vino al piso; ahora prevén algo peor debido a que entonces pudieron amortiguar el golpe porque la Barrick Gold contrató una buena parte de los desahuciados y otros se fueron para zona franca, puertas que ahora están cerradas. Sin decirlo, las cabezas de los trabajadores de Falcondo ven en los ecologistas que se oponen a la explotación de Loma Mirada los culpables de su desgracia.
Miranda distinta
La ciudad es un vaivén de motoristas que saltan como bólidos el rojo de los semáforos. El sol va subiendo y al hacerlo luce dejar atrás el ruido de las esquinas. Falcondo y sus despidos pasea de boca en boca, es como si de pronto una nube de terror envolviera el palpitar de la ciudad.
Para el dirigente comunitario, la baja rentabilidad alegada por sus directivos no debe ser óbice para que la compañía continúe sus operaciones en razón de que se trata de una situación de mercado a la que están expuestas las empresas.
Así lo confirma Diego Polo Martínez, director ejecutivo del Consejo de Desarrollo Provincial, entidad que tiene por misión administrar las acciones del Estado en la Falconbridge, según lo establece la ley especial 507-05. Tras describir el desenlace de la lucha popular que obligó a la aprobación de la legislación, Martínez indica que además de la minera incumplir el mandato de la ley las comunidades asentadas en su periferia permanecen en la más espantosa miseria. Agrega que la transnacional nunca ha cumplido con el 5% que de sus ganancias netas debe destinar a las localidades tal y como se establece en la Ley 64-00.
“Falcondo no debe cerrar porque esto crearía un efecto dominó en la economía de la provincia y porque se trata de una situación comercial de los precios del níquel que puede mejorar en cualquier momento”, expone Martínez al considerar que más que suspender las operaciones la minera podría aprovechar el momento para reencontrarse y retomar el compromiso social con las comunidades abandonando la pretensión de desconocer los estudios que diferentes instituciones han realizado sobre Loma Miranda.
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