Por Héctor J. Cruz Está registrado en la historia que hace unos 40 años, algo más de eso, el pelotero César Cedeño, ultimó de un balazo (dizque involuntariamente) a una joven, que se dijo era su “novia”, durante un incidente en un motel de la parte alta de la ciudad de Santo Domingo. Cedeño era un “top prospect” ingreido de los Astros de Houston, que enviaron un abogado para ayudar. Finalmente, el juez declaró homicidio involuntario y el pelotero fue multado en 100 pesos, y salió libre como como que fue a un perro que mató. En tiempos más recientes, el catcher Ángel Villalona, otro analfabeto ingreido con dos cheles fue acusado de matar una persona durante una fiesta en La Romana, luego los familiares retiraron su querella inicial y todo quedó en brumas. Nunca fue enjuiciado y por ahí anda ahora entablando una demanda contra su organización, los Gigantes de San Francisco. Otro caso: el pitcher Ambiorix Burgos fue señalado como la persona que conducía un vehículo que le pasó por encima...