En los alrededores de la denominada “Bomba de los Mina” los peatones luchan por abrirse paso entre las decenas de vendedores ambulantes que obstruyen las aceras y contenes con sus variopintas mercancías.El lugar, convertido en mercado improvisado, también es escenario para la celebración de cultos cristianos, en el que cada lunes varios evangélicos se congregan a vociferar cánticos y alabanzas. El cuadro lo completan los motoconchos y choferes de carro público que acostumbrados al desorden se atraviesan en medio de las estrechas calles a la espera de pasajeros que se dirigen hacia Sabana Perdida o La Barquita. Es así como en medio del caos, la conocida intersección, conformada por la avenida San Vicente de Paúl y la calle Fernández Navarrete, en el sector Los Mina, se convierte en el lugar perfecto para los “descuidistas” o “amantes de lo ajeno” que actúan sólos o en grupos, aprovechando cualquier momento de distracción de los ciudadanos para despojarlos de carteras, billete...