Por Joseph Cáceres El oficio de la comunicación en el área artística y del entretenimiento se ha cualquierizado aún más de lo que estaba, a partir del surgimiento de nuevas herramientas y medios que suplen de información. Cualquier bloguero con una página llena de faltas ortográficas, se cree con derecho a ser tratado como un periodista de profesión, al cual hay que reservarle espacio y asiento en todas las actividades. Pero también están aquellos a los cuales se les abren segmentos de comentarios en los programas de televisión, sin capacidad alguna para articular correctamente una frase, que se creen con licencia para criticar, censurar y enmendarle la plana a los artistas. Gente que deberían estar conchando en un carro público, ejerciendo como albañiles o plomeros, de repente aparecen en la televisión y en la radio en el rol de cronistas de arte, sin tener un ápice de conocimiento del asunto. Lo peor de todo es que a esa misma gente por el solo hecho de que aparecen en un medio, se...