Sergio no anda con rodeos, confiesa que detesta a los hipócritas y reconoce que no a todos les agrada su forma de ser, ni su manera de decir y de hacer las cosas Con él no puede hablarse de otra forma que no sea franca y abiertamente. No pasó mucho tiempo para dejar aflorar el dolor de no haber podido disfrutar del amor y la compañía de su madre, quien murió, según afirma, víctima de negligencia médica, en la sala de emergencia de un hospital de Villa Altagracia cuando él tenía seis años. De Ana, como se llamaba su madre biológica, tiene pocos recuerdos, no así de doña Goya, su abuela, de quien afirma recibió grandes lecciones de vida y a quien le unía una hermosa relación de amor y complicidad. Basta mencionarla para que sus ojos se iluminen y la añoranza de los días a su lado le dibujan una sonrisa. No niega que posee un carácter rebelde pero asegura que es un ser humano lleno de amor, que no soporta la injusticia, la hipocresía y la mentira. Esta entrevista la concedió el ...