El asalto a la residencia del general de la Policía Nacional, Francisco Rommel López, a quien le sustrajeron un fusil, dos pistolas y teléfonos celulares, es un hecho que revela el nivel de inseguridad ciudadana que afecta hoy al país y que la delincuencia no tiene freno. La población ha reaccionado alarmada ante ese inexplicable hecho por las condiciones de seguridad que rodean a los generales no solo de la Policía, sino de los cuerpos castrenses, activos o en servicio, siempre están bien protegidos. Regularmente un general de la Policía tiene “cargado” a sus servicios diez agentes o más todos con armas cortas y largas, lo que garantiza su seguridad personal, los familiares más cercanos y de sus bienes. La pregunta que muchos se hacen es qué pasó con esos mecanismos de seguridad que no impidieron la penetración de los cacos a la residencia del general López ubicada en el exclusivo Arroyo Hondo, sector que cuenta con vigilancia pública o privada e instalaciones de cáma...