
Benedicto dijo que llevaba en su corazón "las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles y de modo especial de los jóvenes y los ancianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados".
Sin embargo, el Papa no hizo referencia a los "prisioneros políticos" tal y como hiciera su predecesor Juan Pablo II al hacer en enero de 1998 la primera visita de un pontífice a la isla. El Papa llegó a Cuba en la que constituye la primera visita de un Pontífice a la isla en 14 años.
El Santo Padre aterrizó en el aeropuerto de Santiago, la segunda ciudad cubana ubicada al oriente del país, en una visita que busca fortalecer a la iglesia Católica como interlocutora política del gobierno comunista de la isla, mientras que muchos esperan que su arribo impulse los cambios económicos, sociales y políticos que ya están en marcha. Hasta ahora no se ha confirmado si el ex presidente Fidel Castro asistirá a algunos de los actos que celebre el Pontífice o si va a acudir a alguna reunión con funcionarios del gobierno.
De igual forma, el Vaticano tampoco ha confirmado que el Papa reciba, durante su estadía en la isla, al presidente de Venezuela Hugo Chávez, quien llegó al borde de la medianoche del sábado para iniciar una ronda de radioterapia tras su operación en febrero de un tumor canceroso.
El arribo papal a la isla se hizo a bordo de un vuelo especial de la aerolínea Alitalia, proveniente de México. El aeronave llevaba dos banderas del Vaticano en la cabina y otra de Cuba en la punta del avión. El Papa descendió las escaleras y fue recibido en la pista de aterrizaje por el presidente cubano Raúl Castro, vestido de civil, a quien le estrechó ambas manos.
Luego caminaron en una alfombra roja en medio de honores militares, bendijo a dos niños y luego se sentó con Castro sobre dos asientos y un toldo que los protegían del sol canicular.
"La Constitución garantiza plena libertad (religiosa)", dijo Castro en su discurso de bienvenida mientras nuevamente criticó al gobierno de Estados Unidos por el embargo que padece la isla. "El gobierno guarda buenas relaciones con todas las religiones. En nombre de la nación, le doy la más calurosa bienvenida". "Nos satisfacen las estrechas relaciones entre la Santa Sede y cuba que se han desarrollado sin interrupción durante 76 años siempre basadas en el respeto mutuo", agregó Castro. "Catorce años después que Juan Pablo II nos visitara, el bloqueo económico, político y mediático contra Cuba persiste e incluso se ha endurecido en el sector financiero".
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