
Después de asesinarla, Domínguez amarró a la cama el cadáver para simular que no fue el autor del homicidio y acusó a dos nacionales haitianos, quienes fueron liberados luego de ser investigados por la policía.
El vocero policial Calvo Pérez explicó que el campesino intentó ocultar el hecho para atribuírselo a “desconocidos” e implicó a los haitianos inocentes para evadir la justicia. Fue sometido a los tribunales para ser juzgado por el crimen por el que pudiera enfrentar entre 15 a 30 años de cárcel.
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