
Además hay numerosos heridos, entre ellos cerca de 60 sólo en Tokio, donde el terremoto ha hecho temblar largamente los edificios, ha paralizado el servicio de metro y ha bloqueado las líneas de teléfono móvil, según las autoridades locales.
Esta ha sido una de las zonas más afectadas, ya que el epicentro del temblor se situó en el Océano Pacífico a 130 kilómetros de su costa, a una profundidad de 20 kilómetros.
Se teme que la cifra de muertos se eleve a medida que avanza el recuento, ya que hay edificios derruidos en varias zonas y en algunos lugares el tsunami hizo que las aguas se adentraran hasta cinco kilómetros en el interior.
El terremoto también provocó cerca de 80 incendios en el norte y el este del archipiélago, incluido un pequeño fuego en el centro nuclear de Onawaga, que pudo ser controlado sin que se produjera ninguna fuga, según la operadora de la planta, Tohoku.
Los incendios obligaron a numerosas plantas industriales a suspender la producción, incluida una gran refinería en la provincia de Chiba, donde se produjo una fuerte explosión unas horas después del seísmo sin que se haya informado de víctimas.
Otros grandes grupos nipones como Toyota, Sony o Nissan también paralizaron su producción en las plantas de la zona y evacuaron a sus empleados.
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