
Una semana después del violento terremoto que devastó Haití, dejando al menos 70.000 muertos, la esperanza de encontrar supervivientes disminuía este martes, mientras Estados Unidos reforzaba su presencia para distribuir la ayuda tan esperada por los habitantes. A medida que pasa el tiempo se hacen más raros los casos de personas que son rescatadas con vida, mientras los heridos siguen llegando masivamente a los escasos centros de atención médica operacionales, donde se suceden las amputaciones. "Hay numerosos casos de gangrena, se amputa en cadena. En el sexto día se entra en la cirugía radical, pues no se puede hacer nada más", dijo el lunes a AFP Hans Van Dillen, jefe de misión de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF). Actualmente, lo más urgente es evitar una gran catástrofe sanitaria. Debido a la falta de agua potable y a la ausencia de sanitarios, los riesgos de epidemia aumentan constantemente.. El número de muertos continúa aumentando en el país, que decretó un duelo nacional de 30 días. Al menos 70.000 cadáveres fueron enterrados en fosas comunes, según el secretario de Estado para la Alfabetización, Carol Joseph. Las fuerzas norteamericanas consideran que el número de muertos podría llegar a 200.000, acercándose al balance del tsunami de 2004 en el océano Índico (unos 220.000 muertos).El terremoto dejó también al menos 250.000 heridos y 1,5 millones de personas sin vivienda. "Es como si hubiera estallado una bomba atómica", afirmó el embajador de Estados Unidos en Haití, Kenneth Merten. Unas 105.000 raciones de ayuda alimentaria ya fueron distribuidas desde el 12 de enero, según el Programa Mundial de Alimentos, pero el PMA considera que se necesitan más de 100 millones de comidas para los próximos 30 días.
Comentarios