Tal situación fue diagnosticada en estudios auspiciados por las Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), en el 2007 y contemplaban un plan de acción para solucionar el problema, pero no se han tomado correctivos.
Por el contrario, la situación se ha agravado y en las lomas del municipio de Bonao es común a plena luz del día la quema de árboles para pastorear. También se observan amplias zonas ya devastadas, muy próximo a ríos y arroyos.
De acuerdo con la ingeniera Bethania Guerrero, presidenta del Consejo de Cuencas Aniana Vargas, el plan fue sometido ante las autoridades de la provincia que manejan los Fondos Mineros de Desarrollo, pero la no fue acogida, pese a que en sólo dos años se han manejados unos RD$1,300 millones.
Los problemas. En cuanto a la erosión, los estudios indican que se presenta en una tasa alta por los deslizamientos, como es el caso de la cuenca de arroyo Avispa que presenta grandes derrumbes en las ladera, cerca del río, depósitos de rocas frescas de “playas” en el cauce del río.
Los deslizamientos acarrean sedimentación de los ríos y desbordamiento de forma rápida. De acuerdo con Guerrero esto último ha causado la muerte de personas que se han estado bañando en el río y al caer cualquier lluvia, llegan grandes rocas y sedimentos que provocan riada e impide al bañista nadar.
Mientras tanto la calidad microbiológica está levemente degradada debido a la aparición de coliformes (bacterias) que se presume provienen del ganado que reside en la cuenca y de personas que defecan al aire libre. En lo referente a la degradación de la cobertura boscosa, se estima que un 41% de la cuenca del Avispa es usada como potrero, lo cual se relaciona con el incremento del escurrimiento, la erosión y los deslizamientos, formando un círculo vicioso.
Comentarios